CASA TÁPENA EN ONIL

Los mejores planes son los que surgen sin más, no os parece? Y eso nos pasó este sábado.

Se presentaba un sábado más, y lo más probable es que limpiáramos, pusiéramos lavadoras, los niños hicieran deberes… Pero decidí buscar un plan divertido, y busqué por internet. Hay un montón de blogs sobre planes y escapadas familiares, entre ellos Con los niños en la Mochila. Tras echar un vistazo y ver áreas recreativas por la zona de Alicante que María José y su familia recomiendan, optamos entre dos, que eran gratis, y al aire libre. Xorret de Catí en Castalla o Casa Tápena en Onil. Nos decidimos por ésta última, y de verdad que fue un acierto.

A eso de las diez preparé un aperitivo, queso, salchichón, frutos secos, patatas, nachos y guacamole. Lomo a la plancha y salchichas para unos bocatas, una ensalada completa y fruta para el postre. Un mantel y unos cubiertos completaron el improvisado picnic. Nos pusimos cómodos, echamos las bicis al maletero y partimos hacia Onil.

Sin darnos cuenta llegamos al pueblecito, y en seguida estábamos en esta pequeña y bonita área.

Lo primero que hicimos al llegar fue recorrer el laberinto, una experiencia divertida, dónde el peque fue elegido el capitán de esta aventura, y era el que decidía que camino tomar. No es tan espectacular como el de Villapresente de Cantabría, pero casi que lo agradecí, pues volver a perderme allí dentro me daba un poco de agobio. Conseguimos llegar al centro y volver a salir, en pocos minutos y fue una actividad extra buenísima.

Andamos alrededor de la zona, dónde había unos cuencos gigantes (llamémoslos así) uno situado frente a otro en una distancia de unos metros. Si hablabas a uno, el otro escuchaba, así que aquí estuvieron los peques entretenidos mandando mensajes.

Después nos bajamos a la zona de picnic, había tres zonas claramente diferenciadas. En la primera con un parque infantil algo más elaborado para niños más grandes, y con varias mesas, solo unas pocas cubiertas.

La segunda zona, con más mesas, zona infantil para los más pequeños, barbacoas, baños y un barrenillo pequeño. Aquí terminé de alucinar, lo primero por las barbacoas, abiertas al uso público, y lo segundo por los baños, también abiertos, y limpios, incluso con papel y espejos.

La tercera zona, también con barbacoas, grifos, más mesas, y una pequeña ermita, La Ermita de Santa Ana.

Nos quedamos en la primera, dónde preparé una de las mesas con su mantel y comida para hacer un picoteo antes de comer. Los niños estuvieron con las bicicletas, tirándose y corriendo, cosa con la que disfruté muchísimo, porque me recordó a mí de pequeña, que me crié en el campo, corriendo y jugando a mis anchas en plena naturaleza.

Estuvimos picoteando, hablando y poco a poco sin enterarnos, y sin sentarnos muchos fuimos comiendo.

Al rato comenzó a lloviznar, y a refrescar, así que recogimos todo, y nos marchamos a casa, pasando por Castalla para ver cómo era. Tenemos que volver a visitar su castillo, que me pareció impresionante desde allí abajo.

Sólo puedo decir cosas buenas de allí, aunque no tengo mucha experiencia en áreas recreativas, quedé encantada con los pequeños detalles de allí. Limpieza, cubos de basura por todos lados (limpios, con bolsa barura y vacíos) el bar por si te apetece tomar algo, los baños, que aportan mucha comodidad.

Así que sólo puedo hablar bien de aquello, pues no eché nada en falta.

CONSEJOS:

  • Al ser noviembre no había mucha gente, pero en verano he oído que suele llenarse mucho. Así que imagino que tendréis que ir temprano para coger sitio.
  • Llevaos mantel para las mesas, o algo para limpiarlas, son cerámicas.
  • Ahora, sí está abierta la zona de barbacoas, en verano no sabría decir.
  • Hay rutas para hacer senderismo, una actividad complementaria muy interesante.
  • El laberinto tiene horarios, dependiendo de verano e invierno.
  • El kiosko-bar solo abre los fines de semana y festivos.

Y vosotros habéis ido? Contadme qué os ha parecido, o si conocéis otra tan buena cómo ésta.

Un saludo a todos.

FARO DEL CABO DE SANTA POLA

Esta mañana hemos decidido hacer un salida familar, y al aire libre. No ha sido nada planeado, y eso, ha sido lo mejor, porque nos ha salido redondo.

Nuestro improvisado plan nos ha llevado a visitar el Faro de Santa Pola.

Se encuentra situado en el Cabo de Santa Pola, sobre una antigua torre vigía del siglo XVI, llamada Atalayola. Fue construido en 1.858 para la orientación de los barcos que por la noche navegan por esta zona, en especial para los buques de la Armada, que en el año de su construcción fondeaban en la bahía de Santa Pola. (Fuente: Turismo de Santa Pola)

La vista desde lo alto del acantilado es espectacular, se ve toda la bahía de Santa Pola, la de Alicante y, justo en frente, queda la Isla de Tabarca. (No le hice foto, una pena)

Se puede aparcar en un aparcamiento habilitado y cercano, e ir paseando. El faro no está abierto al público, sólo se puede ver desde fuera, pero lo más bonito de allí, sin duda, es el paisaje desde el puente que queda en el aire (no aptos para personas con vértigo). La zona queda rodeada por abundante vegetacion, en su mayoría matorrales y pinos, imagino que será una zona protegida, con varias rutas para ir en bici, o hacer senderismo.

Un plan sencillo, de mar y montaña. De visita rápida y por supuesto, en familia.