VISITA AL NACIMIENTO DEL RÍO CUERVO Y CIUDAD ENCANTADA

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El sábado nos levantamos bien temprano, desayunamos en la taberna de la posada, que a pesar de estar cerrada al público nos atendieron y nos pusieron unos cafés con leche y unas tostadas con tomate y aceite, riquísimos por cierto.

El camino hasta el nacimiento del Río Cuervo es largo y por carretera general de montaña, así que gran parte del tramo son curvas cerradas, sin cobertura por cierto, y esos sesenta y algún kilómetros con niño llorón se me hicieron eternos, pero mereció la pena.

El acceso al nacimiento está muy bien si vas con carrito, al llegar tiene unos bancos para sentarte y contemplar la cascada, que es preciosa, pero a partir del primer tramo, la subida son escaleras, y además están mojadas debido a las salpicaduras y humedad del ambiente, yo ya había leído comentarios al respecto, así que me llevé la mochila portabebes, y fuimos más cómodos y además pudimos subir hasta el mismo nacimiento.

Cuervo
Cascadas, las primeras que se ven.
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Entrada al nacimiento, adaptada a sillas de ruedas y  carritos.

Pasamos una mañana muy agradable, y subimos hasta el nacimiento, el paisaje es maravilloso, todo verde y húmedo, estar en plena naturaleza cuando vives en ciudad es reconfortante.
A la bajada hay que seguir otro camino (opcional) por donde se sigue el cauce del río desde otra perspectiva.

Cosas a tener en cuenta: Hay aparcamiento gratuito, cuanto antes llegueis mejor, pues os asegurareis sitio; al otro lado de la carretera se veía como un barecillo, no tuvimos la necesidad de ir, pero os lo comento por si lo necesitarais.

También hay mesas de picnic por si decidís almorzar, comer o merendar.

El recorrido duró unas dos horas aproximadamente, fuimos paseando tranquilamente, sin prisa, así que a eso de la una de la tarde nos fuimos hacia la Ciudad Encantada.

Paramos en un pueblecito a comer, UÑA creo que se llamaba, muy caro el bar que elegimos, y eso que pedimos bocadillos. Luego vimos que más a dentro había un restaurante con menú, con mucha gente y mas económico.

Llegamos a la Ciudad Encantada a eso de las dos y media, una hora buenísima, pues no estaba saturado, la mayoría estaban comiendo por los alrededores.

El precio de la entrada me la esperaba algo mas económica, 5 € adultos y niños menores de 7 años gratis, mas que nada porque al ser natural, no sé en que invierten ese dinero, la conservación imagino, aunque no creo que valga tanto, para la cantidad de personas que van, deben de tener bastante rentabilidad.

Había muchos visitantes, allí mismo también hay un hotel y restaurante por si necesitais algo.

Su origen se remonta a hace 90 millones de años, cuando la Ciudad Encantada formaba parte del fondo del mar de Thetis. Se trataba de aguas tranquilas, lo que propició la deposición de sales, en especial carbonato cálcico.

Al final del Cretácico y como consecuencia de la orogenia alpina, el mar se retiró y el lecho marino, compuesto de piedra caliza, emergió a la superficie. Miles de años de acción del agua, del viento y del hielo hacen que hoy podamos contemplar este impresionante fenómeno geológico en el que niños y adultos disfrutarán de un mágico entorno donde dejar correr la imaginación…

El horario es de  10 de la mañana a 20 de la noche en verano, y en invierno hasta las 18 horas, se admiten mascotas, el recorrido dura dos horas aproximadamente y tiene una distancia de 2,5 kilómetros mas o menos

Este recorrido no está habilitado para personas en silla de ruedas y con movilidad reducida ni para cochecitos de bebés, nosotros de nuevo llevamos la mochila portabebés.

 

Cuando llegas te dan un plano del recorrido indicando la nombres de las formaciones, que tienen nombre de lo que se asemejan, La foca, El perro, Los amantes de Teruel…
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Nosotros pasamos una tarde muy agradable, disfrutando del recorrido, que con mi hijo mayor fue mas divertido, pues se lo tomó con una aventura al descubrir las figuras.

Fue un día estupendo, y os recomiendo que si tenéis la oportunidad no dejéis de visitar Cuenca y sus alrededores.

Nuestra visita a Cuenca

Hacía tiempo que no hacíamos ningún viaje, así que me plantee buscar un sitio pequeño que no tuviera mil iglesias y museos porque con niños pequeños se hace complicado hacer este tipo de visitas, y también queríamos, que tuviera naturaleza, así que nos decidimos por Cuenca, que no la conocíamos aún y era lo que buscábamos.

Intenté organizar el viaje para que en el caso de surgir imprevistos pues pudieramos tener más opciones, ya se sabe lo que es ir con niños…

El viernes a eso de las 9 partimos desde la terrera alicantina hacia Cuenca, todo autovía hasta Albacete, lo demás carretera general, como puede ser que no tengan una autovia dos provincias de la misma comunidad autónoma?!?! Increíble, esto es una gran pega, pero por otro lado también pasamos por varios pueblitos, y oye parece que no, pero se hace entretenido.

El viaje, a pesar de nuestra parada para descansar y reponer fuerzas, se hizo pesada para los Cuquitos, no están acostumbrados a viajar,(con lo que a mí me gusta!!!) y Cuquito Junior fue el que peor viaje diò. Se agobió bastante y le dió llorera a ratos.

Llegamos sobre la 1 del mediodía, nos instalamos en el hostal y nos fuimos a ver el casco antiguo y a buscar sitio para comer.

El hostal lo encontré a través de booking, POSADA TINTES , esta página era la primera vez que la usaba, pues siempre había optado por Atrápalo, y quedé bastante satisfecha.

La posada no es gran cosa, por dento es muy bonnita, parece una corrala, la fachada se puede mejorar bastante, y las habitaciónes son sencillas, nada de lujos, tres camas y un aseo simple. Tiene alguna humedad, imagino que debido a que el río pasa por la misma calle, lo que le da por otra parte mucho encanto (el río me refiero). Es calentita, ya que la calefacción funciona muy si vais en invierno o primavera (allí hace más fresco) y la ducha salía muy caliente también.

Es verdad que no era nada lujoso, pero nosotros buscábamos algo económico para poder ir a dormir y asearnos. Y cumple su objetivo, una relación calidad/precio muy buena, y que volveremos a repetir si volvemos.

Comimos en la plaza donde está la Catedral, con dos menús del día (11€) comimos los cuatro muy bien. Así que el día empezaba bien, pues para variar íbamos en MODO AHORRO ON.

Posteriormente decidimos hacer  un poco de ruta por el casco antiguo, Cuenca es pequeña, así que se ve en seguida.

Entramos a la Catedral, y la verdad es que mereció la pena, por fuera no se aprecia lo impresionante que es por dentro, y eso que la fachada es preciosa!!

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El problema fue con el carrito de Cuquito Junior, son todo escaleras, y tuvimos que subirlas con el carro a cuestas, no sé si habrá otra puerta con acceso a sillas de ruedas, carritos…

De todos modos en esta ciudad hay unas cuestas enormes y escaleras, y llevar el carrito agotaba.

Tras esta recomendable visita, nos dirigimos a ver las Casas Colgadas y el puente de  San Pablo.

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A día de hoy hay tres casas abiertas al público  llamadas “de la Sirena”, que incluye un restaurante donde se sirven platos típicos  y las dos casas “del Rey”, donde funciona el Museo de Arte Abstracto de la ciudad, nosotros no tuvimos la oportunidad de ver ninguna por dentro ya que apenas nos daba tiempo, pero lo tenemos pendiente para el siguiente viaje.

Otra de las cosas que no te puedes perder en Cuenca es el Puente de San Pablo, abstenerse gente con vértigo, y por favor si vais con niños llevarlos muy sujetos, de la mano, porque es peligroso. Yo lo pasé francamente mal, tengo vértigo, y lo pasé muy rápido y sin mirar abajo.

Por debajo pasa el río Huécar, se construyó en el siglo XVI para conectar la ciudad con el Convento de San Pablo.

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Y por último otra cosa para ver, ya que cruzais el puente podéis ver el Convento de San Pablo, que fue construido en 1523 para la orden de los dominicos, ahora ha sido restaurado como Parador de Turismo.

La visita por dentro solo es para clientes, así que nos quedamos sin verlo por dentro, si vais ya me contareis.

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La iglesia al lado del convento, ahora es un museo.

Posteriormente seguimos paseando y nos fuimos al hostal a descansar y ducharnos para irnos a cenar.

La cena estuvo genial, busqué sitiso típicos de Cuenca, y enconté uno que nos llamó la atención EL BODEGÓN, pedimos Solomillo que estaba hecho a la brasa con patatas, EXQUISITO!! y Huevos Rotos, impresionante!! en mi vida he probado unos huevos rotos tan deliciosos! por  24 euros aproximadamente comimos los cuatros, los platos son grandes, así que con esos dos tuvimos de suficiente.
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Y ya nos fuimos a descansar con los peques, al día siguiente teniamoas que madrugar para ir al NACIMIENTO DEL RIO CUERVO Y LA CIUDAD ENCANTADA.