CUEVAS DEL SOPLAO

Una de nuestras visitas obligadas en Cantabria, era la Cueva del Soplao. Había oído hablar muy bien de ella, y no queríamos perdérnosla.

Me pareció una actividad ideal para hacer en familia, pues había leído que eran espectaculares, no nos defraudó, además para acceder a ellas, lo hacías en un trayecto corto en un tren. Con lo cual ví que todo unido podía hacer de esta actividad algo especial.

La Cueva del Soplao fue descubierta por los mineros a principios del siglo XX. Lo de Soplao es un término que utilizaban ellos cuando notaban la presencia de aire al calar una galería desde otra con menos oxígeno. Por eso se denomina así esta Cueva.

Cuenta con más de 20 km de recorrido entre sus galerías, aunque accesibles para la visita sólo son unos metros. Hay una actividad a parte, es una ruta de dos horas y media con guía por zonas menos accesibles, te dan la equitación, y es para mayores de 12 años. 

Es apta para todos,  además el 90% del recorrido es accesible para sillas de ruedas. Pero no está permitida la entrada de carritos de bebés.

Bueno, y después de todo esto os contaré nuestra mañana.

El camino hacia la Cueva fue algo fuera de lo que estamos acostumbrados en nuestra tierra. Había niebla y lloviznaba, apenas se veían cinco metros de la vía, una carretera estrecha, llena de curvas, dónde con dificultad cabían dos coches, pasando por en medio de las aldeas y pueblitos de la zona. A ambos lados de la calzada sus gentes, pocas personas, la mayoría de avanzada edad, en sus oficios, o charlando entre ellos, también las vacas, pastando a sus anchas, como en toda Cantabria, una estampa preciosa y difícil de olvidar.

Tardamos unos 45 minutos en llegar desde nuestro campamento base, un recorrido de unos treinta kilómetros. Pero lo hicimos relajados, disfrutando. A ratos bajábamos la ventanilla del coche dejando pasar el airecillo fresco, que olía tan bien, a campo, a verde, a fresco.

A la vuelta, el camino fue otro, y la carretera era mucho mejor, donde va a parar. Aunque el verde siguió presente durante todo el trayecto.

La entrada la sacamos previamente por internet, lo puedes hacer desde la propia web de la cueva, y elegir el horario que mejor se adapte a vosotros. Creo que esto fue un acierto, cuando llegamos había gran cantidad de gente, más de la que esperaba. Así que os animo a sacarla con antelación, y no os quedéis sin poder entrar una vez que estéis allí.

Como llegamos con tiempo suficiente, una vez aparcamos (parking gratuito), sacamos los tickets de unas máquinas, sin hacer cola, y nos tomamos un café calentito, sí, calentito en pleno julio. El tiempo seguía alborotado, lluvia ligera, niebla y mucha humedad.

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CAFETERÍA (imagen de la web Cueva del Soplao)

Esta foto corresponde a la cafetería, y estás son sus vistas, con una gran cristalera. En nuestro caso sólo se veía niebla, pero aún así la imagen era preciosa.

Cuando se aproximó nuestra hora entramos por un pasadizo que nos llevó a la larga cola, para esperar al tren, una recreación minera para trasladarnos a la galería de la Isidra, y así entrar a la cueva. Esto le encantó a los más pequeños, y a mí también.

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Via de entrada a la Cueva

Por cierto los menores de tres años no pagan entrada pero tienen que ir sobre un adulto en el tren.

Una vez bajamos del tren nos reunimos todos los visitantes con la guía, que nos iba explicando la historia de la cueva  y llevándonos de un sitio a otro mostrándonos las estalactitas, estalagmitas y las, recién conocidas para mí, excéntricas.

La temperatura allí es de 12 grados más o menos, así que os recomiendo llevar alguna chaqueta o sudadera, además de calzado adecuado pues en varias ocasiones el peque se resbaló, al estar todo húmedo y mojado.

La visita no llega a una hora, y en ella te llevan por diferentes pasarelas, que con un juego de luces y música te adentran en un ambiente relajado, dónde te imaginas como se ha formado gota a gota toda su estructura. Las fotos están prohibidas, así que mayoría las he sacado de internet. Otra cosa importantísima es que no se debe tocar nada, pues para que se forme un solo centímetro tarda muchísimo tiempo.

Me impactó mucho el color de la cueva, ya lo veréis, blanco. Y os explicaran el por qué. Tampoco quiero ir desvelando mucho más.

Al final de la visita, la vuelta de nuevo es en el tren. Tenéis una tienda de recuerdos, por si queréis comprar alguna cosilla, también baños, y la cafetería que os había comentado antes.

Espero que os sirva de ayuda nuestra experiencia, y que, como siempre me comentéis cualquier duda que tengáis, o por el contrario, aportéis algún dato revelan que yo no haya dicho.

En resumen:

  • Comprar entradas previamente
  • Parking gratuito
  • Abrigarse del frío
  • Calzado cómodo

Laberinto de Villapresente

Una aventura este laberinto, que se presenta como EL LABERINTO NATURAL PERMANENTE MÁS GRANDE DE ESPAÑA.

Nos pareció curiosa esta actividad como extra para las vacaciones, aunque me resultaba algo agobiante no saber salir de allí, y estar horas y horas dando vueltas…

Este famoso laberinto se encuentra en uno de los pequeños pueblos cántabros, llamado Villapresente.

El sitio no tiene pérdida, pues está bien indicado. Nada más llegar aparcamos en una zona indicada para ello, con sitio suficiente para varios coches. A la entrada tiene un pequeño bar donde se compran también los tickets, una terraza con sombra para tomar algo, y aseos.

El precio para adultos es de 4€ y para niños de 7 a 12, 3€, los menores no pagan.

Para mí, la experiencia resulto tan divertida como difícil por momentos. En ocasiones tenía la sensación, seguramente certera, de pasar una y otra vez por el mismo recorrido. Un par de veces, encontramos dos chicas que te ayudaban, si querías, dándote una pista, o indicándote la salida.

Y sí, se la pedí, qué iba a hacer? (Modo agobio ON)

Una vez salimos victoriosos,y algo desesperados ya, del laberinto, nos premiamos con un heladito mientras comentabamos lo divertido que había sido.

En definitiva si queréis un plan familiar y molón pasad por allí, y contadme!

Saludos!!

Nota: En el próximo POST os hablaré del PARQUE DE CABÁRCENO, una visita obligada si vais a Cantabria. Para entradas pincha AQUÍ.

FARO DEL CABO DE SANTA POLA

Esta mañana hemos decidido hacer un salida familar, y al aire libre. No ha sido nada planeado, y eso, ha sido lo mejor, porque nos ha salido redondo.

Nuestro improvisado plan nos ha llevado a visitar el Faro de Santa Pola.

Se encuentra situado en el Cabo de Santa Pola, sobre una antigua torre vigía del siglo XVI, llamada Atalayola. Fue construido en 1.858 para la orientación de los barcos que por la noche navegan por esta zona, en especial para los buques de la Armada, que en el año de su construcción fondeaban en la bahía de Santa Pola. (Fuente: Turismo de Santa Pola)

La vista desde lo alto del acantilado es espectacular, se ve toda la bahía de Santa Pola, la de Alicante y, justo en frente, queda la Isla de Tabarca. (No le hice foto, una pena)

Se puede aparcar en un aparcamiento habilitado y cercano, e ir paseando. El faro no está abierto al público, sólo se puede ver desde fuera, pero lo más bonito de allí, sin duda, es el paisaje desde el puente que queda en el aire (no aptos para personas con vértigo). La zona queda rodeada por abundante vegetacion, en su mayoría matorrales y pinos, imagino que será una zona protegida, con varias rutas para ir en bici, o hacer senderismo.

Un plan sencillo, de mar y montaña. De visita rápida y por supuesto, en familia.