Plan de sábado

Un sábado cualquiera, te levantas sin saber qué hacer. Los niños en el sofá, tras un vaso de leche, viendo la tele en plan vago, y tú sólo piensas, que como no los animes se pueden pasar el día así, y tan felices…

Pues nada de eso, hay planes rápidos, cortitos, pero que le dan ese toque original para salir de la rutina del fin de semana, y lo convierten en auténticas aventuras para ellos.

Nuestro plan consistía en ir a desayunar, pero no un desayuno cualquiera, sino uno muy español, churros con chocolate. Toma ya. Al traste con la dieta mediterránea…

Nos pusimos nuestras mejores galas, un chándal bien cómodo con unas zapatillas. Las del pequeño con luces para darle más glamour al estilismo. Y allá que fuimos. Pero, ¿Por qué ir a la churrería del barrio pudiendo ir a la quinta leche? Pues porque nos gusta el riesgo y queríamos darle vidilla al asunto.

Nos subimos en el autobús, hasta llegar al mercado central para coger el Tren a Howards, o lo que es lo mismo, el tranvía en Alicante. La línea L3, para ser exactos. Al ser transbordo, con el bonobús sólo pagamos un viaje, nosotros y Cuquito mayor, el peque no paga aún. El paisaje, espectacular, sin palabras, bordeando la costa viendo el mar. Yo suspirando, porque hay cosas en la vida que no tienen precio, y para mí, ésta es una de ellas.

Llegamos a nuestro destino, El Campello, y nos fuimos paseando a la Chocolateria Valor, un chocolate y unos churritos, los nenes encantados, y yo también, aunque fuera séptima vez que rompía la dieta esta semana. Pero bueno, lo que decía, esos pequeños placeres.

Después paseo por la playa, despejada, menuda diferencia de julio, a febrero. Jugamos cerca de un rompeolas, y disfrutamos del solecito y la brisa marina.

Para más diversión para los peques, nos fuimos a un parque precioso que hay en el pueblo, limpio y cuidado, y con unas instalaciones perfectas para ellos. Se lo pasaron en grande.

Foto web A-ingenia

Tras nuestra mañana de aventura, decidimos regresar, sin prisa, de nuevo en tranvía.

Y esa fue nuestra mañana.

Y sí, lo pasamos genial. Lo primero porque estábamos los cuatro juntos. El momento tranvía les resultó divertidísimo, el contacto con la naturaleza, el cambio de aires, y un desayuno rico rico.

Y vosotros hacéis planes fugaces pero intensos? Contadme.

FARO DEL CABO DE SANTA POLA

Esta mañana hemos decidido hacer un salida familar, y al aire libre. No ha sido nada planeado, y eso, ha sido lo mejor, porque nos ha salido redondo.

Nuestro improvisado plan nos ha llevado a visitar el Faro de Santa Pola.

Se encuentra situado en el Cabo de Santa Pola, sobre una antigua torre vigía del siglo XVI, llamada Atalayola. Fue construido en 1.858 para la orientación de los barcos que por la noche navegan por esta zona, en especial para los buques de la Armada, que en el año de su construcción fondeaban en la bahía de Santa Pola. (Fuente: Turismo de Santa Pola)

La vista desde lo alto del acantilado es espectacular, se ve toda la bahía de Santa Pola, la de Alicante y, justo en frente, queda la Isla de Tabarca. (No le hice foto, una pena)

Se puede aparcar en un aparcamiento habilitado y cercano, e ir paseando. El faro no está abierto al público, sólo se puede ver desde fuera, pero lo más bonito de allí, sin duda, es el paisaje desde el puente que queda en el aire (no aptos para personas con vértigo). La zona queda rodeada por abundante vegetacion, en su mayoría matorrales y pinos, imagino que será una zona protegida, con varias rutas para ir en bici, o hacer senderismo.

Un plan sencillo, de mar y montaña. De visita rápida y por supuesto, en familia.